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¿Qué hago si mi perro tiene leishmaniasis? - www.topaulasalud.com

¿Qué hago si mi perro tiene leishmaniasis?

Cuando nuestro perrito se enferma sucede como con los niños pequeños, que no nos pueden decir lo que les pasa. Esto nos puede causar una gran angustia e impotencia. Por eso es importante conocer cuáles son las enfermedades más frecuentes que pueden padecer nuestras mascotas.

En este artículo nos referimos a la leishmaniasis, una enfermedad infecciosa que la transmite un insecto y que puede afectar tanto a los animales como a las personas. A continuación te detallamos en qué consiste esta patología y qué debemos hacer si sospechamos que nuestro perro la padece.

La leishmaniasis en España

A pesar de ser una enfermedad de origen tropical, hoy en día la leishmaniasis se ha extendido por todo el planeta. Un insecto similar al mosquito, el flebotomo, es el culpable de transmitir esta infección, aunque la reacción del cuerpo depende de las propias defensas del organismo. Nos referimos a la leishmaniasis de manera general porque puede afectar tanto a animales como a personas, a pesar de que en España no esta segunda.

El clima y el entorno rural mediterráneo es el que más favorece la proliferación de este parásito durante todo el año. Por ello, es importante llevar a cabo una prevención de manera continuada, tanto por la salud de nuestro perro como por la nuestra propia.

Una enfermedad grave para nuestro perro

Una de las peores noticias que acarrea esta enfermedad es que es crónica e incurable. Es decir, si nuestro perro se contagia, va a ser portador de por vida. No obstante, nosotros no corremos riesgo de infección a través de él.

Si no se diagnostica o se trata demasiado tarde, la leishmaniasis podría ser mortal. Por ello, es muy importante conocer los síntomas más frecuentes para llevar a nuestro cachorro al veterinario lo antes posible en caso de duda.

Infografía ¿Qué hago si mi perro tiene leishmaniasis? - www.topaulasalud.com

¿Cuáles son sus síntomas frecuentes?

Estos son los síntomas más habituales:

  • Afecciones en la piel: Descamación, despigmentación, grietas, pérdida de pelo o úlceras.
  • Trastornos oculares.
  • Lesiones en las articulaciones y atrofia muscular.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos.
  • Problemas graves en los órganos internos, sobre todo en los riñones pero también en el hígado o el bazo. Estos trastornos pueden causar sed excesiva, irregularidades en las heces, vómitos, pérdida de peso, etc.

¿Qué hago si detecto estos síntomas en mi perro?

Ahora llega el momento en el que estamos preocupados porque tal vez nuestro perro pueda sufrir leishmaniasis. No obstante, que detectemos alguno de estos síntomas en nuestra mascota no significa que se trate de esta enfermedad. Por ello, es imprescindible acudir al veterinario.

Para diagnosticar esta infección es imprescindible la evaluación profesional y la comprobación con análisis parasitológicos. El primer paso será el análisis de sangre, a partir del cual el veterinario valorará las siguientes pruebas.

En caso de salir positivo, nuestro perrito recibirá el tratamiento adecuado según su estado general de salud y los síntomas específicos. De este modo, se puede llegar a lograr una buena calidad de vida para él aunque la enfermedad no llegue a desaparecer.

La prevención es la mejor medicina

Como hemos dicho, esta enfermedad no tiene cura. Por ello, lo mejor que podemos hacer desde hoy mismo es prevenir.

En primer lugar, si tenemos zona exterior en nuestra casa, debemos evitar los sitios húmedos y oscuros con restos orgánicos (como escombros o restos de poda). Son los lugares en los que se crían los flebotomos, a diferencia de los mosquitos que buscan las aguas estancadas.

Además, estos parásitos son más activos durante las primeras y últimas horas del día y durante la noche. Por tanto, son preferibles los paseos en otros horarios. Y si nuestro can duerme en una caseta al aire libre, podemos añadirle una mosquitera para mayor seguridad.

Por otro lado, debemos adquirir pipetas o collares específicos contra la leishmaniasis. Aunque no tienen una efectividad completa, reducen el riesgo de infección. Además, se pueden complementar con la vacuna anual.

Cuantas más medidas preventivas tomemos contra la leishmaniasis, menos riesgos correrá nuestro fiel amigo. Y todos los cuidados son pocos para corresponder a su amor incondicional.

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